Hoy te observé al despertar. Esperaba ansioso que me dirigieras la palabra, tal vez pidiendo consejo o simplemente dando gracias por el ayer. Sin embargo, te vi correr de un lado a otro, preocupado por qué ropa usar y por llegar a tiempo al trabajo. Esperé a que te detuvieras un instante para decirme "Hola", pero estabas demasiado ocupado.
Para llamar tu atención, pinté el cielo de colores y puse música con el canto de los pájaros, pero ni siquiera alzaste la vista. Te acompañé en tu camino y esperé pacientemente durante tu jornada, pero el estrés no te dejó espacio para mí. Por la tarde, te envié una lluvia suave para lavar tu cansancio; pensé que te gustaría, pero te enfadaste y ofendiste mi nombre. Aun así, seguí esperando.
Al llegar a casa, la televisión y las redes sociales capturaron toda tu atención. Cenaste y te fuiste a la cama sin hablarme. Te vi cansado, así que apagué el día y encendí las estrellas para velar tu sueño. No importa, mi paciencia es infinita y mi amor por ti también.
Hoy amaneces de nuevo. Aquí estoy, llenando tu día de vida, esperando que esta vez, entre tantas ocupaciones, encuentres un pequeño momento para mí. Te amo.
Atte: Dios.
(P.D. ¿Tienes tiempo de compartir esto con un amigo, o sigues muy ocupado?)
Si te sientes identificado en la reflexión anterior, te recomiendo que visites el apartado "15 minutos con Jesús Sacramentado":
https://www.albertooraciones.com/2026/01/quince-minutos-en-compania-de-jesus.html
Se trata de mantener un diálogo con Jesús todos los días, durante tan solo 15 minutitos.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario